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Solidaridad con el pueblo haitiano

16 enero, 2010

Ni lágrimas de cocodrilo ni silencio: Solidaridad con el pueblo haitiano

La tragedia una vez más golpea las puertas de Haití. Esta vez, en la forma de un terrible terremoto grado 7 que ha devastado al país y lo ha convertido en ruinas. Aún no se tienen datos exactos del número de víctimas, pero la Cruz Roja habla de 3 millones de damnificados y el número de muertos podría incluso alcanzar a los 100.000 –una cifra horrenda si consideramos que este país cuenta con tan sólo 8 millones de habitantes. Las imágenes que nos llegan de sobrevivientes aplastados bajo ruinas clamando ayuda, de niños heridos, de familiares desgarrándose en llanto por sus seres queridos muertos retratan el horror de esta tragedia mejor que mil palabras.

En este momento tan duro, nos posicionamos como siempre junto al pueblo haitiano. Toda nuestra solidaridad con ellos, hacemos nuestro su dolor y desde este medio hacemos convocamos a nuestros lectores y a todas las personas concientes a que acudan al llamado de ayuda lanzado por diversas organizaciones humanitarias que están tratando de entregar alguna clase de alivio en esta situación tan dramática.

De igual manera, no podemos dejar de sentir justa indignación ante la hipocresía de una “comunidad internacional” que vuelve a derramar lágrimas de cocodrilo ante la “incomprensible tragedia” que sufre el pueblo haitiano (utilizando las palabras de Obama), pero que no reconoce la enorme responsabilidad que ella misma tiene ante ésta –el impacto del terremoto pudo ser tan devastador, pues estamos ante un pueblo previamente devastado por un siglo de intervenciones militares, de saqueo desvergonzado, de regímenes autocráticos respaldados por Francia y Estados Unidos y de políticas de las organizaciones financieras internacionales destinadas a arruinar al pueblo haitiano en beneficio de unos cuantos. Un país convertido en una enorme maquila, donde la mayoría de la población subsiste a duras penas gracias a la caridad. Acá no estamos ante un simple desastre natural, como los medios de comunicación nos quieren hacer creer: estamos, en realidad, ante una tragedia de causas sociales. El terremoto sencillamente terminó la tarea comenzada por Estados Unidos, Francia, Canadá, la MINUSTAH (las tropas de ocupación de la ONU), el Fondo Monetario Internacional y organizaciones de desarrollo fraudulentas como US AID.

A ninguno de ellos les importó el pueblo haitiano mientras éste se ahogaba en la deuda externa contraída de manera completamente fraudulenta por la dictadura de los Duvalier, y nunca hubo mayor “angustia” en extraer hasta el más miserable centavo de un país en ruinas y con una población hambreada;

A ninguno de ellos les importó el pueblo haitiano cuando “hubo” que imponer programas de ajuste estructural en los ’90 que tuvieron resultados calamitosos sobre la población, como fue la reducción de tarifas a la importación de alimentos como el arroz, que redundó en la destrucción absoluta del campesinado, el cual fue empujado a los suburbios marginales de Puerto Príncipe –dejando a un país hasta entonces capaz de alimentarse a sí mismo en el hambre más brutal, como lo demostraron las rebeliones de hambrientos en Abril del 2008;

A ninguno de ellos les importó el pueblo haitiano cuando durante las dictaduras de Duvalier, Namphy, Avril, Cedras y Latortue (todas las cuales contaron con el beneplácito de Washington y París) se violó, mutiló, desapareció y masacró a miles de haitianos. Algunos, como Jean Claude Duvalier, viven lujosamente en Francia. O como Raoul Cedras, que gracias a los dineros que recibió como parte del arreglo con los Estados Unidos que terminó su dictadura, se recauchó en un respetable hombre de negocios en Panamá;

A ninguno de ellos les importó el pueblo haitiano cuando aparecieron miles de denuncias de los abusos sexuales cometidos por las tropas de la misión “civilizadora” de la MINUSTAH, que hoy continúan ocupando, violando y asesinando impunemente en Haití, como lo demuestra la repatriación a Sri Lanka de más de un centenar de cascos azules de ese país en Noviembre del 2007, que durante su servicio fueron culpables de varios centenares de violaciones y que en su país jamás enfrentaron ni siquiera una pantomima de justicia;

A ninguno de ellos les importó el pueblo haitiano, cuando las maquilas distorsionaron enormemente la economía de ese país, pagando a sus obreros sueldos de miseria mientras los abusos de toda naturaleza están a la orden del día;

La lista de razones para estar indignado ante las hipócritas declaraciones de pesar de un Sarkozy, de un Obama, de un Ban Ki-Moon, de un Lula, es demasiado larga como para continuar. Pero digamos, sencillamente, que mientras más miserable un pueblo, más fuertemente será golpeado por los azares de la naturaleza. Y es esa miseria la causada por las fuerzas de un modelo impuesto mediante dictaduras y presiones internacionales: si tres cuartas partes de la población de Puerto Príncipe viven en barrios miseria que crecieron de la mano de la ruina de la estructura económica de Haití (principalmente del campo), al alero de construcciones precarias, ¿podemos sorprendernos de que los muertos se cuenten por miles?

Esperamos que la solidaridad de los pueblos del mundo con Haití sea contundente. Como se ha dicho muchas veces, la solidaridad es la ternura de los pueblos. Y esperamos que esa solidaridad de la cual miles de vidas dependen hoy, se haga llegar y no se enrede en una maraña de ONGs y organizaciones de ayuda humanitaria. Sin lugar a dudas, hay muchas organizaciones de indudable reputación como la Cruz Roja que estarán realizando valiosas labores de asistencia; pero junto a ella también aparecen tiburones que profitan de estas tragedias con los cuales hay que tener ojo – son las organizaciones populares haitianas las que deben estar alerta para que la ayuda llegue a quienes la necesitan y se distribuya de manera eficiente. También esperamos que no llegue una invasión de “hombres blancos” por parte de ciertas ONGs a realizar tareas, como construir casas, que los mismos haitianos pueden realizar perfectamente y que, con niveles de desempleo rondando el 80%, no hay razón por la cual no podrían hacerlo.

Para terminar, llamamos a la solidaridad. No solamente ante esta tragedia que nos conmueve a todos los que tenemos corazón en el pecho, sino solidaridad ahora y siempre, una solidaridad que vaya más allá de esta coyuntura; una solidaridad que escarbe tras las ruinas para entender que la tragedia haitiana es bastante más profunda que un terremoto grado 7 en la escala de Richter; en fin, una solidaridad que obligue a replantearse las relaciones que mantienen las grandes potencias con nuestra región del mundo, relación de la cual Haití no es sino el ejemplo más espantoso. Una solidaridad que nos mueva a comenzar a cuestionar cada vez más el rol que juegan, por ejemplo, tropas de la mayoría de los países latinoamericanos en una ocupación militar que ha tenido un efecto tan devastador como el de este terremoto, aunque ahora quieran borrar esto tomándose unas fotos repartiendo bolsas de arroz a los damnificados.

José Antonio Gutiérrez D.
13 de Enero, 2010

¡Solidaridad con el pueblo haitiano ahora y siempre!

http://www.alasbarricadas.org/noticias/?q=node/12670

La forma más fácil de ahorrar agua

5 enero, 2010

Hay datos que aveces nos sorprenden.

Por ejemplo, a mi me sorprendió mucho cuando supe que, se puede ahorrar más agua dejando de comerse un kilo de carne que dejando de bañarse por todo un año :O

Bueno, dejo aquí algunos datos:

  • La dieta usual de una persona en Estados Unidos requiere 16.000 litros de agua por día (para dar de beber  a los animales, irrigar los cultivos, procesar, lavar y cocinar, entre otros usos). Una persona vegetariana requiere solamente 1.100 litros diarios.
  • Un informe del Instituto de Getión del Agua, tras señalar que 840 millones de personas en el mundo sufren desnutrición, recomienda producir más alimentos con menos agua. El informe destaca que se requieren 550 litros de agua para producir suficiente harina para una ración de pan en los países en desarrollo. Pero hasta 7.000 litros de agua para producir 1000 gramos de carne de res.
  • Si se ducha una vez al día, y cada ducha dura un promedio de siete minutos, a razón de 8 litros por minuto, usara 19.300 litros al año para ducharse todos los días. Cuando compara esa cifra, con la cantidad que la Fundación para la Educación del Agua calcula que se usa e la producción de cada Kilo de carne de res (20.515 litros), se dará cuenta de algo extraordinario. Hoy usted podría ahorrar más agua no comiendo un Kilo de carne que dejando de ducharse durante todo un año completo.

Y estos son datos que yo me encontre hace como tres años, la población parece que cada vez consume más y más carne.

El agua es un recurso muy importante para la supervivencia… y ya muchas personas en el mal llamado tercer mundo están sufriendo por la falta de éste recurso.  Pongamonos a pensar un poco; a ignorar situaciones como estas se le llama egoísmo. Podremos pasarnos por este post, leer toda la entrada y después cerrar el browser y hacer de cuenta que nunca leimos y no sabemos esto, pero aunque tú actualmente no sufras por la escaces de tal recurso, si las cosas siguen así, va a llegar el día en que ninguno de nosotros pueda salvarse.

No es por espantar a nadie, sólo hay que reflexionar y tratar de ayudar a que muchas personas no mueran de hambre cada día. Salvemos vidas y cuidemos el agua.

Con el pueblo hondureño y sus organizaciones, contra el golpe de la oligarquía centroamericana

8 julio, 2009

Comunicado de solidaridad Internacional con el pueblo Hondureño .

“Honduras es una nación que ha sido víctima el siglo pasado de dictaduras y múltiples intervenciones de Estados Unidos, entre ellas varias invasiones militares. La última intervención importante del gobierno estadounidense en Honduras tuvo lugar durante los años ochenta, cuando el gobierno de Reagan financió escuadrones de la muerte y paramilitares con el fin de eliminar cualquier “amenaza comunista” en Centroamérica. En aquel momento, John Negroponte era el embajador estadounidense ante el gobierno de Honduras y fue el responsable directo de la financiación y entrenamiento de los escuadrones de la muerte hondureños que asesinaron e hicieron desaparecer a miles de ciudadanos en la región.”
Agencia de noticias La Haine

El pasado domingo 28 de Junio por la mañana, el hermano pueblo de Honduras ha sufrido un golpe de Estado organizado por la oligarquía hondureña, el empresariado local y extranjero, las Fuerzas Armadas, la oposición encabezada por el fascista Partido Nacional de Honduras (PNH), el Congreso, la Corte Suprema y las iglesias católica y evangélica entre otros sectores. El golpe se ha manifestado a través del secuestro y expulsión del país del presidente Manuel Zelaya, la toma del canal 8, la ocupación del Palacio Presidencial, la instalación de retenes militares en todo el territorio y de los cortes de luz en las ciudades mas importantes. De este modo las FFAA junto a la oligarquía y el PNH quebraron las garantías democráticas e instauraron el estado de sitio de hecho. El golpe de Estado oligárquico llega cuando se estaba por realizar un referéndum no vinculante en torno a la realización de una Asamblea Constituyente para reformar la Constitución. Esta encuesta de opinión fue impulsada desde abajo por los sectores populares, las organizaciones sociales y algunos sindicatos.

A pesar de una declaración del gobierno de EEUU de seguir reconociendo a Zelaya como presidente, el pueblo hondureño insiste en que el golpe esta recibiendo pleno apoyo del gobierno estadounidense.

Esta historia en Latinoamérica se repite siempre y una vez mas. Los sectores mas reaccionarios de la burguesía latinoamericana han ido decidiendo a lo largo de la historia el futuro de nuestros pueblos: elites liberales fundando los Estados americanos, dictaduras conservadoras del siglo XIX, golpes filofascistas a principios del siglo XX, dictaduras caudillistas, golpes en los 60´ y 70´ contra el pueblo organizado en el cono sur, dictaduras sangrientas e invasiones de marines yanquis en Centroamérica, golpes cívico-militares desde los 90´ a la actualidad son el denominador común a lo largo de nuestra historia. La intención siempre es frenar los avances de las organizaciones autónomas del pueblo oprimido en su lucha por vivir con dignidad. A pesar de las guerras de independencia, de elecciones populares, y demás procesos en los que se ha pensado que podríamos ser libres, damos cuenta que seguimos siendo oprimidos.

Independientemente de la región o país, sabemos que cada Estado o gobierno de turno tarde o temprano gobernará para los más poderosos o frenará procesos populares al peligrar su poder. También sabemos que a los muertos en cualquier caso los ponemos el pueblo organizado. Por consiguiente observamos con preocupación al igual que la reciente represión indígena de la derecha peruana encarnada en el aprismo, la suspensión de las garantías democráticas en Honduras como expresiones vivas que dan cuenta del avance de la oligarquía en el continente contra el pueblo organizado. Recordemos tan solo que Centroamérica siempre fue la primera pieza de este dominó imperialista.

Fuente: http://www.alasbarricadas.org/