Posts Tagged ‘Globalización’

Consumo responsable, ¡no devores el mundo!

5 marzo, 2011

La semana pasada estuve en Valencia y
aprovechamos para ir a comer a la playa de
la Malvarrosa. Una paella, faltaría más. La
paella contenía arroz proveniente de
Indonesia, camarones de Ecuador y la India,
calamares de Argentina, pollo alimentado
con maíz brasileño, conejo alimentado con
soja boliviana, verduras de Marruecos,
espárragos de Perú y Chile y todo eso con
cariño y a fuego lento… con gas que nos
llega desde Argelia. Para terminar, un café
ugandés con azúcar dominicano y en el
centro de la mesa unas flores colombianas.
¿Nos estamos comiendo el mundo? Fragmento de: Ferrán García – Nos comemos el mundo: Deuda Ecológica y soberanía alimentaria. (Si a alguien le interesa el artículo, escribame y les envio la revista versión electronica en que fue publicado.)

Vivimos en una sociedad consumista por excelencia. En eso nos han convertido los dueños del mundo. Vivimos esclavizados por el dinero, la propaganda, publicidad y de un monton de artículos inservibles, innecesarios para tener una vida digna. Desgraciadamente, casi nadie hace consciencia de que, hacer compras no es una actividad inofensiva. Cuando nosotros adquirimos un artículo en venta, generalmente no pensamos en toda la cadena de esfuerzos que se requirieron para que ese producto pudiera estar ahí, listo para nuestro consumo.

Sería una buena actividad que, cuando creemos necesitar comprar algo, antes de hacerlo hicieramos una refelxión. Primeramente, si realmente necesitamos tal producto, o si en realidad sólo es un capricho nuestro por ser la novedad o por el hecho de que «nos ayudará» a vernos mejor. Si se decide que realmente se necesita, pues aveces no queda de otra, pero sé que la mayoría de las veces, esa necesidad no es real y entonces, podemos prescindir de ello.

También hay que reflexionar lo que ya mencione antes, en toda la cadena por la que ese producto ha tenido que pasar para estar ahí. Seguramente para su fabricación se requirieron materias primas que algún jornalero debió obtener de la naturaleza. Pensemos también en la fábrica, donde otro jornalero más debió ensamblar el rpoducto. Y por qué no, pensemos también en el dueño de la empresa, que está tranquilamente sentado en un gran sofá, disfrutando de las ganancias obtenidas a base del trabajo de los trabajadores y de la ignorancia del consumidor.

Muy fácilmente alguien podría refutar esto argumentando que, si dejamos de consumir, esos jornaleros que menciono podrían perder el único sustento que tienen para sobrevivir. Bueno, para empezar, normalmente las grandes empresas multinacionales, emplean a sus jornaleros bajo condiciones miserables de trabajo, con largas jornadas de trabajo, por un salario de miseria que ni siquiera cubre todas sus necesidades, expuestos a sustancias tóxicas y a accidentes laborales y con  prohibiciones a la organización sindical. Por otro lado, al destinatario final, ya nos nos miran como seres humanos, sino como simples consumidores.

Ahora, estas empresas invaden territorios ricos en recursos naturales y «emplean» a los pobladores, que anteriormente, ya vivían ahí y tenían otro tipo de actividades; pero ahora, como la multinacional ha adquirido todo, no les queda más que trabajar para ellos. Han sido invadidos y les han arrebatado sus tierras por un precio muy bajo equiparandolas con las ganancias que se obtendrán.

Leí apenas en RIUS (En la trukulenta historioa del capitalismo), un ejemplo para darnos cuenta de la ganancia capitalista, más o menos era así: Un jonalero es empleado para fabricar zapatos y le pagan por jornada, no por la cantidad de zapatos fabricados. Su sueldo es de $100 la jornada de 8 horas. En esa jornada fabrica 5 pares de zapatos. Cada par, la empresa lo venderá a $100. Es decir, la ganancia es de $500, menos los 100 del jornalero, $400. Menos los impuestos y no sé que tantas estupideces más, a la empresa le venían quedando algo así de $250. Y ahora, supongamos que la empresa tiene 100 jornaleros trabajando. Es decir, multipliquemos 250*100. Sí, la ganancia del empresario será de $25,000, al día, sin moverse de su cómodo sofá, minetras que cada uno de los jornaleros recibirá un salario de $100. (bueno, no recuerdo con exactitud el ejemplo, pero así era más o menos y creo que se entiende la idea).

Es decir, al consumir irresponsablemente, estamos fomentando este maldito sistema de explotación. Que muchas personas (incluidos niños), pasen el resto de sus vidas sometidos a unas cadenas invisibles, pero aún así, pesadas y dolorosas. Estamos ayudando a que los dueños del mundo incrementen cada vez más sus riquezas y con eso, su poder y control. ¡Ya basta de ser sus borregos!

¿Cómo ser un consumidor responsable?

Pon atención en dónde y cómo gastas tu dinero. ¿Tu dinero va a apoyar a compañías a las que no les importas? ¿Están estas compañías destruyendo el medio ambiente, matando animales, tratando como mierda a la gente que trabaja para ellas? ¿Están intentando por todos los medios venderte un producto que te provoca cáncer? ¿Está su publicidad diseñada para manipularte, hacerte sentir insegura o para hacer que sus productos parezcan más de lo que realmente son? ¡No necesitas dar a esas cabronas tu dinero! De la misma forma, ¿compras muchas cosas que realmente no necesitas? Refrescos y comida basura, por ejemplo. ¿Acabas gastando mucho dinero cada vez que quieres divertirte y relajarte? Hay miles de cosas que tú y tus amig@s podéis hacer que son divertidas, creativas, y que no cuestan dinero. En cuanto experimentes un poco, te darás cuenta de que disfrutas mucho más de la vida cuando no estás pagando continuamente por todo. Este frangmento lo obtuve de: Guerrilla Latina


Pensemoslo bien antes de comprar ese producto que tanto anhelamos, quizas alguien al otro lado del mundo se está muriendo por obtener los recursos para la fabricación de tu capricho. Probablemente, alguien sufrió un accidente laborar en la fabrica en donde se ensambló ese producto (y sin tener derecho a justicia, simplemente fue despedido porque ya no es útil para el trabajo). En la menos peor de las situaciones, tal vez simplemente estás apoyando a los más poderosos y ricos que sigan incrementando su poder y riqueza a costa de la esclavitud de las personas que no les queda otra opción más que someterse a los peligros del mercado laboral para poder sobrevivir, y esclavizandote a ti mismo consumiendo lo que realmente no necesitas.

Los cortadores de caña en la sociedad globalizada

14 mayo, 2010

Cuando los jornaleros son contratados por la industria cañera para el corte de caña, se insertan de alguna manera en la globalización del mundo. De venir la mayoría de comunidades indígenas, nu’saavi, nahuas, ma’phaa, huastecos, otomíes1, entre otros que, llegan a ser comunidades marginadas de la sociedad “civilizada”, los jornaleros llegan aquí a convertirse en un eslabón más de la cadena de la globalización.

Para empezar, con su trabajo. El Emiliano Zapata, a pesar del nombre, se trata de una gran empresa que contribuye a con la economía neoliberal.

Desde el 2004 el Fideicomiso Ingenio Emiliano Zapata esta certificado bajo la norma Internacional ISO 9001:2000 y este año ha logrado su certificación en ISO 9001:2008.2

Así que, quieran o no, los trabajadores del ingenio Emiliano Zapata, entre ellos los cortadores de caña, forman parte de esta sociedad y de la globalización.

Además, al venir a Morelos, quedan a vivir aquí por lo menos los seis meses que dura la Zafra. Durante este tiempo, deberán someterse a las condiciones de una vida más urbanizada a comparación de la que vivían en su tierra natal. Aquí no podrán vivir de sus cosechas y de lo que la naturaleza pueda brindarles, sino que al convertirse en asalariados, deberán apoyar a productos industrializados que han sido fabricados a la vez, por otras personas y empresas insertos en la globalización.

Desde comida y otro tipo de productos, que en las salidas pude darme cuenta de que, el consumo de coca-cola es muy alto en las galeras, además de todo tipo de alimentos empaquetados por diferentes marcas tanto nacionales como internacionales.

Trabajar como distribuidores de estos productos también los hace insertarse en el mundo global. Ya que, como pude observar en las salidas a campo, dentro de las galeras, hay un gran número de tiendas de abarrotes atendidas por los mismos habitantes de ahí. Seguramente, al no ser suficiente el capital obtenido en la labor del corte de caña, se ven en la necesidad de buscar otras formas de apoyarse económicamente.

O los tan atractivos videojuegos, que también abundan dentro de las galeras y en donde se ven los pequeños muy entretenidos con tales máquinas.

De estas formas, y tal vez de más aun, los cortadores de caña que vienen a Tlaltizapan a asalariarse con el Ingenio de Zacatepec, se insertan en la globalización, formando parte de la cadena en la producción de azúcar, que es un productos consumido por la mayoría de la población, y consumiendo a la vez, productos que son producidos por otros sectores de la sociedad.

Otro aspecto es que algunos se ven obligados a aprender una nueva lengua. De hablar alguna indígena que es la originaria de su etnia, los cortadores de caña que vienen a trabajar a Tlaltizapan, se ven en la necesidad de aprender Español. Los niños van a la escuela, en donde los niños obviamente reciben clases en Español y alguna materia del idioma. Entonces, de hablar una lengua o dialecto originario de una zona geográfica específica, los cortadores de caña aprenden aquí a comunicarse con una lengua más generalizada no sólo en México, sino en una parte importante del mundo.

1Los esclavos de la Zafra: http://www.morelos.contralinea.com.mx/archivo/2006/mayo/htm/esclavos.htm

2Fidecomiso ingenio Emiliano Zapata: http://www.iemilianozapata.com/

Solidaridad con el pueblo haitiano

16 enero, 2010

Ni lágrimas de cocodrilo ni silencio: Solidaridad con el pueblo haitiano

La tragedia una vez más golpea las puertas de Haití. Esta vez, en la forma de un terrible terremoto grado 7 que ha devastado al país y lo ha convertido en ruinas. Aún no se tienen datos exactos del número de víctimas, pero la Cruz Roja habla de 3 millones de damnificados y el número de muertos podría incluso alcanzar a los 100.000 –una cifra horrenda si consideramos que este país cuenta con tan sólo 8 millones de habitantes. Las imágenes que nos llegan de sobrevivientes aplastados bajo ruinas clamando ayuda, de niños heridos, de familiares desgarrándose en llanto por sus seres queridos muertos retratan el horror de esta tragedia mejor que mil palabras.

En este momento tan duro, nos posicionamos como siempre junto al pueblo haitiano. Toda nuestra solidaridad con ellos, hacemos nuestro su dolor y desde este medio hacemos convocamos a nuestros lectores y a todas las personas concientes a que acudan al llamado de ayuda lanzado por diversas organizaciones humanitarias que están tratando de entregar alguna clase de alivio en esta situación tan dramática.

De igual manera, no podemos dejar de sentir justa indignación ante la hipocresía de una “comunidad internacional” que vuelve a derramar lágrimas de cocodrilo ante la “incomprensible tragedia” que sufre el pueblo haitiano (utilizando las palabras de Obama), pero que no reconoce la enorme responsabilidad que ella misma tiene ante ésta –el impacto del terremoto pudo ser tan devastador, pues estamos ante un pueblo previamente devastado por un siglo de intervenciones militares, de saqueo desvergonzado, de regímenes autocráticos respaldados por Francia y Estados Unidos y de políticas de las organizaciones financieras internacionales destinadas a arruinar al pueblo haitiano en beneficio de unos cuantos. Un país convertido en una enorme maquila, donde la mayoría de la población subsiste a duras penas gracias a la caridad. Acá no estamos ante un simple desastre natural, como los medios de comunicación nos quieren hacer creer: estamos, en realidad, ante una tragedia de causas sociales. El terremoto sencillamente terminó la tarea comenzada por Estados Unidos, Francia, Canadá, la MINUSTAH (las tropas de ocupación de la ONU), el Fondo Monetario Internacional y organizaciones de desarrollo fraudulentas como US AID.

A ninguno de ellos les importó el pueblo haitiano mientras éste se ahogaba en la deuda externa contraída de manera completamente fraudulenta por la dictadura de los Duvalier, y nunca hubo mayor “angustia” en extraer hasta el más miserable centavo de un país en ruinas y con una población hambreada;

A ninguno de ellos les importó el pueblo haitiano cuando “hubo” que imponer programas de ajuste estructural en los ’90 que tuvieron resultados calamitosos sobre la población, como fue la reducción de tarifas a la importación de alimentos como el arroz, que redundó en la destrucción absoluta del campesinado, el cual fue empujado a los suburbios marginales de Puerto Príncipe –dejando a un país hasta entonces capaz de alimentarse a sí mismo en el hambre más brutal, como lo demostraron las rebeliones de hambrientos en Abril del 2008;

A ninguno de ellos les importó el pueblo haitiano cuando durante las dictaduras de Duvalier, Namphy, Avril, Cedras y Latortue (todas las cuales contaron con el beneplácito de Washington y París) se violó, mutiló, desapareció y masacró a miles de haitianos. Algunos, como Jean Claude Duvalier, viven lujosamente en Francia. O como Raoul Cedras, que gracias a los dineros que recibió como parte del arreglo con los Estados Unidos que terminó su dictadura, se recauchó en un respetable hombre de negocios en Panamá;

A ninguno de ellos les importó el pueblo haitiano cuando aparecieron miles de denuncias de los abusos sexuales cometidos por las tropas de la misión “civilizadora” de la MINUSTAH, que hoy continúan ocupando, violando y asesinando impunemente en Haití, como lo demuestra la repatriación a Sri Lanka de más de un centenar de cascos azules de ese país en Noviembre del 2007, que durante su servicio fueron culpables de varios centenares de violaciones y que en su país jamás enfrentaron ni siquiera una pantomima de justicia;

A ninguno de ellos les importó el pueblo haitiano, cuando las maquilas distorsionaron enormemente la economía de ese país, pagando a sus obreros sueldos de miseria mientras los abusos de toda naturaleza están a la orden del día;

La lista de razones para estar indignado ante las hipócritas declaraciones de pesar de un Sarkozy, de un Obama, de un Ban Ki-Moon, de un Lula, es demasiado larga como para continuar. Pero digamos, sencillamente, que mientras más miserable un pueblo, más fuertemente será golpeado por los azares de la naturaleza. Y es esa miseria la causada por las fuerzas de un modelo impuesto mediante dictaduras y presiones internacionales: si tres cuartas partes de la población de Puerto Príncipe viven en barrios miseria que crecieron de la mano de la ruina de la estructura económica de Haití (principalmente del campo), al alero de construcciones precarias, ¿podemos sorprendernos de que los muertos se cuenten por miles?

Esperamos que la solidaridad de los pueblos del mundo con Haití sea contundente. Como se ha dicho muchas veces, la solidaridad es la ternura de los pueblos. Y esperamos que esa solidaridad de la cual miles de vidas dependen hoy, se haga llegar y no se enrede en una maraña de ONGs y organizaciones de ayuda humanitaria. Sin lugar a dudas, hay muchas organizaciones de indudable reputación como la Cruz Roja que estarán realizando valiosas labores de asistencia; pero junto a ella también aparecen tiburones que profitan de estas tragedias con los cuales hay que tener ojo – son las organizaciones populares haitianas las que deben estar alerta para que la ayuda llegue a quienes la necesitan y se distribuya de manera eficiente. También esperamos que no llegue una invasión de “hombres blancos” por parte de ciertas ONGs a realizar tareas, como construir casas, que los mismos haitianos pueden realizar perfectamente y que, con niveles de desempleo rondando el 80%, no hay razón por la cual no podrían hacerlo.

Para terminar, llamamos a la solidaridad. No solamente ante esta tragedia que nos conmueve a todos los que tenemos corazón en el pecho, sino solidaridad ahora y siempre, una solidaridad que vaya más allá de esta coyuntura; una solidaridad que escarbe tras las ruinas para entender que la tragedia haitiana es bastante más profunda que un terremoto grado 7 en la escala de Richter; en fin, una solidaridad que obligue a replantearse las relaciones que mantienen las grandes potencias con nuestra región del mundo, relación de la cual Haití no es sino el ejemplo más espantoso. Una solidaridad que nos mueva a comenzar a cuestionar cada vez más el rol que juegan, por ejemplo, tropas de la mayoría de los países latinoamericanos en una ocupación militar que ha tenido un efecto tan devastador como el de este terremoto, aunque ahora quieran borrar esto tomándose unas fotos repartiendo bolsas de arroz a los damnificados.

José Antonio Gutiérrez D.
13 de Enero, 2010

¡Solidaridad con el pueblo haitiano ahora y siempre!

http://www.alasbarricadas.org/noticias/?q=node/12670

¿Quien ha muerto hoy?

28 mayo, 2009

En una entrada más…
Quiero exponer las miles de victimas diarias que son muertas a causa de el sistema, como consecuencia del capitalismo salvaje.

Empiezo con una imagen:

másmueren

Bueno, esa imagen muestra la información de un solo día… la realidad es que todos los días sucede que miles de personas mueren a causa de la mala administración de los que ocupan los altos puestos del poder, principalmente de las multinacionales que roban los recursos a quienes menos tienen.

Una imagen más:

pegatina_g_accidente_laboral_terrorismo_patronal

Esta, dedicada a todas aquellas personas que mueren en sus puestos de trabajo…

Ellos, los patrones un accidente laboral lo toman como una imprudencia, para nosotros es terrorismo laboral!

Hay miles de víctimas diariamente y al parecer a nadie le importa… Nuestro silencio es una manera de ser cómplices de tantas muertes… son este tipo de hechos a los que deberíamos prestar atención en vez de enbobarnos tanto con tanta telebasura o con las asquerosas revistas del corazón.

Por cada muerte de un niño hambriento y por cada obrero muerto mientras realiza una actividad por un salario para poder sobrevivir, los únicos culpables son, las multinacionales, el gobierno mundial que nos domina globalmente y cada estado opresor! Y debemos hacer que paguen por sus crímenes.. Cuando apoyes y consumas un algún producto de multinacionales ten conciencia de que estas matando de hambre a algún niño en un país pobre.