Ensayo del Libro: El año mil de Georges Duby

Una nueva y diferente visión de un momento crucial de la historia

Primera parte

Georges Duby, en el año mil, hace un recuento de los temores que enfrentaba la sociedad que vive alrededor del año mil, aproximadamente entre el 980 y el 1040. En este tiempo gran parte de los fenómenos naturales y sobrenaturales que ocurrían eran de causas desconocidas y aunque hoy, muchas cosas las podemos entender, los pobladores de aquellos tiempos les daban explicaciones por decirlo de algún modo, fanáticas.

Actualmente podemos observar aun, pensamientos de este tipo, pues es tan simple regresarse unos años al siglo XX, en donde mucha gente tenía la creencia de que en el año dos mil llegaría el fin del mundo . Y sólo porque el año tres mil está muy lejos, si no, seguramente lo mismo se creería. Y pues es justo lo que pensaban los que vivían aquellos años, que en el milenario el mundo llegaría inevitablemente a su fin, y con ese pretexto daban ciertas explicaciones a las cosas que acontecían. Pareciera que la humanidad tiene una especial desconfianza en el milenario.

Todas estas creencias me parece que se relacionan casi sin excepción con la cuestión religiosa. De hecho, creo que precisamente por la religión es que se llegaban a tener esas posiciones.

La historia se guarda en la memoria de la humanidad principalmente a través de escritos y de relatos, hechos básicamente por intelectuales. En aquellos tiempos casi los únicos intelectuales que había eran los religiosos, quienes escribían historia de una manera orientada como es de suponerse, a la religión. Claro está que los textos no son la única manera de reconstruir la historia, aunque si la más común. Áreas como la arqueología, juegan un papel importante también para la composición de estos rompecabezas.

Así, al tener como principales escritores a los dirigentes de la religión, obviamente los lugares de enseñanza para quienes querían ser intelectuales era precisamente en los monasterios, en donde los dirigentes, instruían a los nuevos intelectuales a su modo y bajo sus creencias.

Me parece que justamente por este hecho es que la población tenía tantos miedos, los cuales de algún modo debían enfrentar.

Si los intelectuales eran obispos y sus enseñanzas estaban orientadas a la religión, es obvio que la enseñanza implicaba también la oración y el amor a su Dios y por su puesto, castigos a quien desobedeciera la palabra del “creador”. A raíz creer que castigos como un infiernos y cosas por el estilo, se tuvieron que haber creado también los pecados por los cuales se aplicaban los castigos. De ahí me parece que nacieron todos esos temores de que, por el mal comportamiento de la humanidad el mundo iba a terminarse.

Para llegar a tener estos miedos claro está, alguna explicación debía haber. Hechos como apariciones anormales, visiones o sueños con los cuales algunos creían ver el futuro o descifrar algún enigma. Había quienes creían encontrarse en algunas de esas visiones a personajes sobrenaturales quienes les advertían o traían algún mensaje para la humanidad.

Pero todo esto, ¿por qué podría suceder? ¿De dónde lograban algunos humanos encontrarse con tales personajes? La respuesta es tan sencilla, la misma razón por la que se cree en tales seres, las enseñanzas y amenazas de la religión. Dios es un ser fuera de lo normal, y si es obligación creer en él, ¿por qué no creer también en otros seres fuera de lo normal?. Así se divulgan las creencias populares, la mayoría de las veces creo yo, que se transforman y se van creando nuevos horrores.

Así, como la religión condenaba (y lo sigue haciendo) a quienes se atrevían a poner en duda “la palabra del creador”, nadie podía buscar explicaciones distintas a lo que los intelectuales obispos sostenían. Y aunque había quienes aun así tenían diferentes teorías, escucharlas para la población también era acto condenable. De esta forma la sociedad estaba encerrada y dispuesta a la dictadura de la iglesia por lo que me parece, no le quedaba otra opción que aceptar la existencia de esos seres superiores o poderosos que habitaban en una dimensión diferente a la del mundo de los mortales.

Aun con la constantes amenazas, la población pecaba, y bajo la condena era normal que temieran al castigo, era normal que creyeran que el fin estaba cerca.

Esto demuestra que, la religión, por más que lo ha intentado y sigue intentando, mantener hasta cierto punto controlada a la población bajo esa dictadura que imponen, nunca lo han podido lograr y lo único que consiguen es crear temores a castigos inciertos por parte de seres igualmente inciertos, pero ante la duda y la ignorancia todo termina en la aceptación.

Como lo diferente era condenado, era lógico que todos entonces creyeran que instruirse de manera diferente era incorrecto y de resultado defectuoso. Además de que todos querían conocer a su creador. Me pareció muy interesante el análisis del libro acerca de como en aquellos tiempos conocer al creador era indispensable. Pues tener este “conocimiento” era muestra de sabiduría y educación, mientras quienes desconocían a Dios eran desventurados, y nadie quería ser desventurado. Y para conocer a Dios, primero, hay que ponerlo ante todo, por lo tanto a todo acontecimiento de dudable explicación se le daba el crédito de obra del creador. Todo tenía que girar en torno a Dios, la vida propia así debía pasar.

Pero no todo es castigo en la religión. También existen recompensas para quienes bien obran y ponen siempre ante todo a su Dios. La eternidad en el reino de Dios el la mayor de estas recompensas. La iglesia se ha encargado también de crear esta conexión. El que en vida se comporta bajo la santa dictadura del creador, pasara al fin a una nueva vida que será eterna. Es una de las características del cristianismo, por más que uno sufra aquí en la tierra, si lo soporta sin desobediencia será recompensado al final de su vida con esa eternidad sin preocupaciones. Es una de las principales razones que ofrecía el cristianismo, y con la que logró que gran cantidad de fieles adoptaran la religión, como logró a la vez oficializarse.

Como se creó esta conexión entre los vivos y los muertos, muchas veces eran los mismos muertos a quienes se había conocido en vida, quienes se les aparecían y traían mensajes a los vivos. Pero de alguna manera, estas apariciones no eran muy apreciadas por la población, pues al parecer eran un mal presagio para quien las vivía más que para la creación en sí.

Había otra forma de creer en sucesos maravillosos. Adorar a personas y objetos sagrados se convirtió también en símbolo de prosperidad y salud. Los milagros se convirtieron en acontecimientos generados también gracias a poder ver o tocar a esas personas u objetos sagrados, que de alguna manera se relacionaban o tenían conexión con la divinidad de Dios. Entre más milagros ocurrían, la creencia se afirmaba cada vez con más fuerza, hasta llegar al punto del fanatismo por completo. Como se le daba crédito a cierto tipo de objetos, de milagrosos, muchos trataban de engañar, ofreciendo a la venta ciertas cosas corrientes disfrazadas de objetos sagrados con el fin de lucrar con los milagros que ocurrían. Y aunque por momentos la gente no se dejaba engañar por estas situaciones, me parece que, las ansias de sentirse protegidos llevaba a muchos a aceptar reliquias como su objeto milagroso y los adquirían a pesar de todo para su “protección”. Estas reliquias consistían normalmente en figuras de santos o personajes divinos.

Hasta la fecha, la religión católica sigue usando imágenes, figuras, estatuas, entre otras reliquias para representar a sus santos y usados para adoración con tales fines. Muchas veces imponioéndole a cada uno diferente tipo de milagros. De igual modo me parece que se les sigue dando a ciertas personas que están en el poder la cualidad de milagrosos. Lo digo porque me ha tocado escuchar testimonios de casos de personas que han sufrido enfermedades, y al tener contacto con la máxima autoridad de la iglesia, el papa, han logrado su curación. De igual modo hay lugares que se cree que son milagrosos.

Más bien,a mi me parece que el propio subconsciente de algunas personas se hacen a la idea de que si consiguen contacto con cierta persona u objeto lograran una mejor salud, y ese subconsciente mismo es el que les da la salud deseada y lograda cuando consigue el objetivo de un contacto divino.

Todo esto, en la actualidad persiste, las creencias, los temores, los engaños, los “milagros” y también muchas tradiciones relacionadas con el culto a Dios. Es decir, la religión, continua teniendo gran fuerza en la mentalidad de la mayor parte de la población, pues en un mundo de sufrimiento, todos tienen el deseo aun de que después de esta pesada vida, descansar por fin en un lugar de paz y tranquilidad por toda la eternidad.

Duby, Georges, El año mil, Barcelona, Liberduplex Constitució, 1996

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2 comentarios to “Ensayo del Libro: El año mil de Georges Duby”

  1. La educación, ese viejísimo problema (la Iglesia al descubierto) « Cuña de madera Says:

    […] El año mil, Georges Duby. […]

  2. El post número 1000 | El Duende de la Radio Says:

    […] llevó al cine la vida de la desdichada Ana Bolena y tituló la película Ana de los mil días. George Duby  dejó escrito El año mil, que se cernía como una amenaza bíblica sobre la Edad Media y […]

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